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Mientras esperamos una vacuna …..

Vacuna Covid-19

The New England Journal of Medicine’ una de las revistas de mayor prestigio a nivel mundial en medicina acaba de publicar un artículo Facial Masking for Covid-19 — Potential for “Variolation” as We Await a Vaccine donde se argumentan los beneficios del uso generalizado de las mascarillas. El uso generalizado demascarillas parecen reducir la tasa de nuevas infecciones ya que al reducir la carga viral aumentaría la proporción de personas infectadas que permanecen asintomáticas.  

 

El mundo tiene todas las expectativas puestas en encontrar una vacuna. A principios de septiembre había 34 vacunas en evaluación clínica y cientos más en desarrollo. 

Mientras tanto cualquier medida de salud pública que pueda aumentar la proporción de infecciones asintomáticas por SARS-CoV-2 puede hacer que la infección sea menos mortal y aumentar la inmunidad de toda la población evitando más enfermedades graves y muertes. 

 La utilización de las mascarillas ayuda a reducir la gravedad de la pandemia de Covid-19 y a garantizar que una mayor proporción de nuevas infecciones sean asintomáticas. Si se confirma esta hipótesis, el uso generalizado de la mascarilla podría convertirse en una forma de «variolación» que generaría inmunidad y, por lo tanto, ralentizaría la propagación del virus mientras esperamos una vacuna.

La razón fundamental para el uso generalizado de mascarillas en toda la población se hizo evidente en marzo, cuando comenzaron a circular informes que describían las altas tasas de diseminación viral del SARS-CoV-2 por la nariz y la boca de los pacientes que eran presintomáticos o asintomáticos. El uso de la mascarilla de forma  universal parecía ser una forma posible manera de prevenir la transmisión de personas infectadas asintomáticas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomendaron el 3 de abril que el público usara mascarillas de tela en áreas con altas tasas de transmisión comunitaria. 

Recientes investigaciones epidemiológicas realizadas en todo el mundo, especialmente en países asiáticos que se acostumbraron al uso generalizado de la mascarilla durante la pandemia de SARS de 2003, han sugerido que existe una fuerte relación entre el uso masivo de mascarillas y el control de la pandemia.

 El SARS-CoV-2 causa innumerables manifestaciones clínicas, que van desde la ausencia total de síntomas hasta la neumonía, el síndrome de dificultad respiratoria aguda y la muerte. Datos virológicos, epidemiológicos y ecológicos recientes han llevado a la hipótesis de que utilizar mascarillas también puede reducir la gravedad de la enfermedad entre las personas que se infectan.  

La carga viral es importante para determinar la gravedad de la infección por SARS-CoV-2. Que la mayoría de la población utilice mascarillas reduciría notablemente la carga viral a la que está expuesto el usuario. Dado que las mascarillas pueden filtrar algunas gotitas que contienen virus (con la capacidad de filtrado determinada por el tipo de mascarilla) la mascarilla podría reducir la carga que inhala una persona expuesta.  

El artículo concluye con la afirmación de que, la lucha contra la pandemia implicará reducir tanto las tasas de transmisión como la gravedad de la enfermedad. Y sugiere que el uso de mascarillas en toda la población nos benefician en ambos sentidos.  

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