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El uso de la mascarilla es una medida no farmacológica que ha sido tremendamente útil en el control de transmisión. Desde el pasado 26 de junio en España se puede prescindir de ellas en exteriores siempre que se mantenga una distancia de 1,5 metros con personas no convivientes.

La mascarilla seguirá siendo obligatoria en interiores de uso público, en transporte público (en autobuses, metro, avión, tren, teleférico, barco ) y en exteriores cuando haya aglomeraciones o no se pueda respetar la distancia de seguridad interpersonal, es decir, 1,5 metros. A medida que baje la incidencia acumulada y la situación se vaya normalizando se podrá seguir flexibilizando el uso de la mascarilla pero hasta ese momento no debemos olvidar que su uso es primordial para evitar el contagio. Desgraciadamente aún quedan meses para poder dar por finalizada la pandemia.

Hay razones para el optimismo pero los expertos alertan de no relajar las medidas en exceso.

Algunos expertos consideran que la retirada de las mascarillas está siendo demasiado precipitada. En una situación tan distinta entre Comunidades Autónomas generalizar una norma tan vital en el control de la expansión del virus es una medida atropellada y un tanto política. Inicialmente se aconsejaba que hasta que no hubiera un 70% de la población vacunada no aconsejaban flexibilizar su uso. Pero hay una especie de carrera hacia el fin de la obligatoriedad de usar mascarillas y tan sólo algunos días después de esta medida algunas Comunidades alertan sobre el repunte y las cifras de la incidencia acumulada.

La comisaria europea de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakies ha advertido que aún en Europa «todavía no estamos fuera de peligro y que el «principal reto del futuro» es contrarrestar las nuevas variaciones del virus.» . Pidió «no relajarse» ni dejar de usar las mascarillas y la distancia social. «La amenaza de variantes existentes y nuevas, posiblemente más transmisibles y gradualmente más resistentes a las vacunas, sigue siendo muy real y grave», señaló.

Está claro que el uso generalizado de las mascarillas evita las dudas y los olvidos. Sería más conveniente hacer hincapié en las recomendaciones que en las prohibiciones y hacer entender que las medidas son graduales y prudentes. Porque el levantamiento de algunas restricciones no implica que la pandemia haya llegado a su fin.


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