3 errores que han precipitado la quinta ola

Hemos pasado del éxito de la vacunación al descontrol extremo de los contagios que nos ha precipitado a la temida quinta ola. De nuevo en una situación delicada por la elevada transmisión del virus nos preguntamos qué errores nos han llevado a sufrir esta nueva explosión de casos.

3 errores que han precipitado la quinta ola

Ya ha transcurrido un año y medio desde el inicio de la pandemia. Parece que la quinta ola inicia una fase de estabilización pero entender qué nos ha llevado hasta ella hará que corrijamos errores. El comportamiento del virus sigue siendo el mismo pero a menudo subestimamos las consecuencias de los contagios y minimizamos las medidas. La guerra contra el virus no ha terminado. He aquí los 3 factores clave entender el por qué de este nuevo record

  • La nueva variante Delta. La biología cambiante del virus multiplica por 10 la probabilidad de contagio.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan en un documento interno al que ha tenido acceso New York Times que, la variante Delta es tan contagiosa como la varicela. La COVID podría estar a “unas pocas mutaciones” de escapar al efecto de las vacunas.

En Estados Unidos el incremento de casos asociados a esta variante ha provocado la vuelta de las mascarillas, dos meses después de dejaran de ser obligatorias.

  • Exceso de confianza. La población en general ha pecado de un exceso de confianza porque aún continuamos en una situación epimediológica complicada. Quizá el origen sea la mala información en general y la relajación medidas que han demostrado su efectividad como las mascarillas. Desde que el pasado 26 de junio las mascarillas dejaron de ser obligatorias en el exterior su uso se ha relajado. A menudo diferentes grupos de convivientes se mezclan sin mascarillas por el exceso de confianza de que están vacunados.

El buen ritmo de vacunación nos ha dado la falsa creencia de estar protegidos. En muchas ocasiones nos olvidamos de que la vacuna no impide contagiar a otras personas ni tampoco ser contagiados. Lo que si hace es reducir el riesgo de padecer complicaciones más graves. Además las cuarentenas no se cumplen correctamente y hacen que el virus se propague con mucha más rapidez.

  • Desorden legislativo. Hemos padecido cuatro olas pero aún seguimos sin contar con los liderazgos adecuados a nivel estatal y a niveles autonómicos que tomen decisiones acertadas. Son imprescindibles la aplicación de aquellas medidas no farmacológicas que sabemos a ciencia cierta que funcionarían para prevenir eficazmente los contagios.

El peso del turismo y el ocio en la economía de nuestro país provoca que se tomen medidas menos drásticas. La población susceptible de contagiarse se reúne en el mismo espacio y en un ambiente de incumplimiento de las pocas medidas de seguridad. En definitiva, hemos bajado la guardia frente al virus.

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